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El juzgado de Cervera contradice a la Guardia Civil y dice que sí hay novedades sobre el caso de las niñas de Aguilar

 



El Juzgado de Cervera de Pisuerga ha contradicho la versión de la Guardia Civil y la Subdelegación del Gobierno en Palencia y afirma que sí ha reabierto el caso por la desaparición de las niñas Virginia Guerrero y Manuela Torres, a las que se las perdió la pista cuando hacían autospot en la localidad de Reinosa, donde habían acudido de fiesta. De esta forma, da veracidad a las afirmaciones de diversos medios nacionales, que han informado de una reapertura del caso e incluso de una posible detención a raíz de una llamada telefónica al cuarte del Aguilar de una mujer que aseguraba haber vivido una situación similar hace 30 años.

Según la información aparecida en medios como Telecinco o El Mundo, una mujer se puso en contacto con los agentes al ver que ella y una amiga viviendo un hecho parecido hace 30 años, cuando el conductor de un Seat 127, un joven de entre 21 y 24 años según el perfil de la persona sobre la que se puso entonces la vista, también intentó secuestrarlas. En este caso, sin éxito. La Guardia Civil y la Subdelegación desmintieron cualquier novedad al respecto y ahora el juzgado apunta en sentido contrairo.

Según apuntó en CyLTVNoticias uno de los abogados del caso, Ramón Chippirrás, «hay una persona sospechosa, entre comillas, en base a la declaración de esta nueva testigo que aparece», que «el juzgado la tiene totalmente identificada» y que «ahora habrá que constatar si tiene relación con los hechos de Manuela y Virginia, puesto que las coincidencias son casi al 99,9%». 

No es la primera vez que se producen falsas esperanzas sobre este caso. En 2018, dentro de la investigación que la Guardia Civil de Cantabria realiza sobre la mandíbula humana encontrada en el embalse del Ebro, bajo la dirección del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Reinosa, se descartó que las pruebas de ADN interesadas al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid y su posterior cotejo con los datos existentes en la base del “Programa Fénix” de personas desaparecidas, no han arrojado ninguna coincidencia. En un principio, se pensó que podrían ser los restos de Virginia y Manuela.

El 12 de octubre de 2017 fue hallada en la orilla del embalse del Ebro, término municipal de Campoo de Yuso (Cantabria), la parte inferior de una mandíbula de apariencia humana, haciéndose cargo de la investigación especialistas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cantabria. En las proximidades del lugar donde fue hallada se encuentra un antiguo cementerio, que si bien habitualmente está cubierto por el agua, con el episodio de sequía del pasado verano quedó al descubierto, siendo una de las hipótesis de trabajo que dicho resto procediera del mencionado campo santo, sin descartar otras por lo que comenzaron todas las acciones pertinentes para averiguar la procedencia de la misma. Al no encontrarse ninguna coincidencia con los datos de ADN de familiares de personas desaparecidas que se encuentran en el mencionada “programa Fénix”, la investigación continuó para tratar de averiguar la procedencia de la mandíbula.

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